1r Concurso Relato Corto LLB

Veintitrés de Abril.

Llegó la fecha marcada por muchos de nosotros, en rojo, en el calendario de nuestra habitación: Sant Jordi.

Salir a la calle, adentrarse entre la multitud de pasajeros de calles transitadas, cerrar los ojos y respirar profundo. Olor a rosas acabadas de tallar y a historias nuevas que esperan, impacientes, ser leídas y devoradas, ser sentidas e interpretadas.

Desde Los Libros de Bastian hoy queremos anunciar el GANADOR DEL CONCURSO DE RELATOS CORTOS.

Hace unos días publicamos los tres finalistas (Mi vida y yo, Extinguiendo recuerdos y Recuerdos pintados) en la página de Facebook. Hoy, el ganador de ese fantástico premio: ¡UN TALLER DE ESCRITURA CON SILVIA G. GUIRADO!

Después de mucho debatir, creemos que EXTINGUIENDO RECUERDOS de Hesíone (Silvia Vallespín) y RECUERDOS PINTADOS de Rhyma (Patricia Ibárcena) son los relatos que nos han puesto los pelos de punta con mayor intensidad por su frescura y fluidez, por sus tablas a la hora de escribir y la expectativa que crea al ir leyéndolo. No hemos podido elegir tan sólo uno. Como tercer finalista tenemos a MI VIDA Y YO de Sophie (Anna Alejandre).

Ha sido una difícil elección debido a que muchos de los relatos que nos habéis enviado tienen una calidad exquisita.

Desde Los Libros de Bastian queremos animaros a seguir escribiendo, innovando… Ya sabéis que estamos a vuestra disposición para todo aquellos que queráis mostrarnos vuestro trabajo y compartir con el resto.

Mil gracias por vuestra colaboración,

LOS LIBROS DE BASTIAN

www.loslibrosdebastian.com

 

RELATOS GANADORES

Recuerdos pintados

La caja cayó al suelo de piedra; pero ni siquiera esta, dura y vieja, pudo romper la madera de roble que protegía su bien más preciado, aquel que llevaba siempre con él. El hombre se agachó y con una mano temblorosa y maltrecha, no por la edad, sino por el dolor que provocaban los recuerdos vacíos, la cogió y la colocó en su sitio. Con el paso de alguien que ha vivido mucho y le queda poco por ver, el hombre se sentó en el taburete, cogió el único pincel que tenía y empezó a trazar el mismo dibujo de cada día, el único que aún vivía en su mente, el único que mantenía su corazón latiendo: la dibujó a ella.

El sol despuntaba los primeros rayos de sol y con ellos la gente se acercaba de distintas partes de la ciudad, paseando por las estrechas calles del barrio. En las terrazas, unos pocos locales se sentaban a tomar el desayuno mientras presenciaban una de las mejores vistas de todo París: la plaza de los pintores.

Como cada día, estos llegaban de las diferentes casas del lugar. Se levantaban bien temprano y caminaban hasta la concurrida plaza, donde se peleaban por el mejor puesto para colocar sus instrumentos. Desde allí aguardaban como depredadores, pacientes, preparados para capturar cualquier cosa y plasmarla en el papel. Una persona que pasea distraída; un pájaro que vuela con las alas extendidas, conquistando el cielo; una gota de lluvia que cae e impacta contra el suelo para después fragmentarse y desaparecer. Cualquier cosa bastaba para todos los pintores, ávidos de arte. Bueno, no. No para todos.

El hombre de las manos temblorosas continuaba sumido en su dibujo. No era como los demás artistas. Él no vendía sus obras a los desconocidos, él no paraba a cualquiera y lo hacía presa de su pincel. No. Él solo la retrataba a ella, y su modelo eran los recuerdos vacíos que guardaba con codicia en su interior. Recuerdos que a veces amenazaban con escaparse, con dejarlo solo con su vejez, perdido en medio de un mundo que no comprendía, un mundo demasiado difícil y complicado como para ser captado. Pero el hombre, con la determinación grabada a fuego en sus ojos y la llama de la esperanza quemando en el corazón, luchaba y los aprisionaba en el rincón más seguro de su mente. Sí, podía haber perdido todos los demás. Podía haber perdido su niñez, su juventud e incluso su familia. Pero a ella no. Por alguna razón que desconocía a ella no podía olvidarla. No quería, se negaba, no entraba en sus esquemas.

Ese día la imagen fue más nítida que nunca. Se le apareció como un espejismo, una ilusión. Lo iluminó como la luz más pura alumbra la oscuridad. La vio sentada en una roca, junto al mar. El pelo rubio y los ojos verdes, brillantes como esmeraldas. La sonrisa eterna esbozada en sus labios, las palabras a punto de salir de su boca…

Era la primera vez que la veía. De hecho, era el día que la había conocido, el día en que se había enamorado de ella. Él había bajado a la playa para pasear junto al atardecer, como dos fieles amigos que se encuentran cada año en verano. Pero esa tarde algo rompió la monotonía. Estaba ella, sentada frente al mar, mirada perdida en el horizonte, pensamientos reflejados en el rostro. Soñaba despierta, soñaba con un mundo que parecía imposible e inabarcable.

El hombre de manos temblorosas, ahora un joven castaño y fuerte, caminó hasta encontrarse junto a la chica.

         No todos los días viene un desconocido y se sienta a mi lado sin preguntar. –dijo perdida en el movimiento de las olas.

El chico se sorprendió ante el comentario.

         No todos los días encuentro a otra persona en esta playa desierta. –Y era la pura verdad, esa playa solo la frecuentaba él. Estaba demasiado alejada del pueblo y las rocas que la rodeaban dificultaban su alcance.

         Lo he supuesto, no es muy fácil llegar hasta aquí.

La chica extendió la pierna derecha y mostró un corte que le cubría una buena parte de la extremidad.

         ¿Por qué te has arriesgado tanto para llegar? Hay más playas aparte de esta.

         Eso no es cierto. Esta es única. Además, necesitaba escapar, ir a un sitio donde nadie me encontrara.

Él decidió no preguntar más al respecto, no quería meterse en asuntos que no eran de su incumbencia, y menos en los de aquella chica. No quería alejarla de su lado, espantarla como a un ave con el mínimo movimiento. Era como si la primavera acabara de llegar después de años desaparecida y lo hubiera cubierto todo de color, de vida. El joven la miró directamente a los ojos y no los apartó. Supo que estaba frente a la manifestación más perfecta de la belleza, ante su definición más exacta.

         ¿Cómo te llamas? –ella sabía que la estaba mirando.

         Alexander, ¿tu?

         Casandra.

Conversaron hasta que el atardecer dejó paso a la noche, hasta que la luna asomó en lo alto del cielo, atenta a todo, reinando con su cetro plateado. Ella le habló de su vida, de su mundo, distinto al de él en todo. Le habló de sus sueños, de su deseo de dejar atrás sus estrictos padres y ser libre, tomar las riendas de su propio destino. Él la escuchaba con atención, absorbió cada una de las palabras que salieron de sus finos labios rosados, haciendo que se enamorara todavía más de ella.

         Espero verte otra vez –le dijo él cuando se despidieron.

         Quién sabe, puede que vuelva a arriesgar mi vida para llegar hasta esta playa secreta –esbozó una sonrisa pícara.

Y lo hizo. Al día siguiente Alexander la volvió a encontrar en el mismo lugar a la misma hora. Allí estaba, su figura recortada en las rocas, mirada perdida en el horizonte, un millar de sueños volando libres a su alrededor. La primera mujer que había amado de verdad, la única que amaría en toda su vida.

Corrió hasta el saliente y ella lo recibió con una sonrisa. Sin decir una palabra, extendió el brazo izquierdo y le mostró una herida que le cubría el codo.

         Ya van dos veces en las que arriesgo mi vida por ti. Esto se está convirtiendo en una costumbre.

Alexander rió y se agachó junto a la chica de ojos esmeralda. Se sacó un pañuelo del bolsillo y le limpió la herida con delicadeza. Casandra no lo detuvo.

         Tendremos que encontrar una manera más segura de vernos.

         No me importa, vale la pena.

Ese día le tocó a él el papel de orador. No tenía una vida muy interesante, había dicho con una inclinación de hombros. Vivía en la casa que se encontraba al borde del acantilado. Se había criado en ese pueblo desde que nació y nunca había puesto un pie fuera. Durante el año iba al colegio y después volvía a casa. Solo salía de su habitación cuando el atardecer lo llamaba, era el mejor amigo que tenía. El verano lo pasaba en el taller de pintura de su padre. Quería ser artista, como él. Cada día se encontraba entre el lienzo y el pincel, absorto en un mundo del que se sentía dueño.

         Nunca había conocido un pintor amigo del atardecer.

         Y nunca conocerás a ninguno, soy especial.

         Quizás sea por eso que no puedo evitar venir a verte.

El primer beso no tardó en llegar. Fue en uno de esos cálidos atardeceres en los que se reunían y charlaban hasta que la luna los obligaba a separarse. Ambos sabían que pasaría, ambos lo esperaban con el corazón en llamas. Como siempre, solo se encontraban ellos dos y los colores del cielo.

El verano pasó raudo, voló veloz, le ganó la carrera al tiempo. Terminó sin que se dieran cuenta, los cogió desprevenidos. En una semana ella debía regresar a su ciudad y él a su monótona vida de pueblo. Los dos evitaban hablar del día que se acercaba como una ola gigante, amenazando con devorarlos. No querían pensar en las palabras que se tendrían que dedicar, palabras de despedida, palabras cargadas de una tristeza infinita.

         Podríamos escapar, vivir los dos, lejos, muy lejos de aquí. –dijo Casandra.

         ¿Y tus padres? ¿Qué dirían ellos?

         ¿Crees que me importa?  Yo solo deseo estar contigo. Te quiero, no necesito nada más.

Alexander la miró. Su rostro era un mar de sentimientos. Vio un amor infinito hacia él, un amor que no conocía límites, un amor eterno. Vio el deseo de marchar de ese lugar y ser libre de decidir su futuro. Vio emoción ante el camino que le proponía, aquel camino que tanto anhelaba tomar. También vio miedo, por lo que él pudiera pensar, miedo a acabar perdiéndose, a equivocarse.  Pero por encima de todo vio una determinación que nunca había visto en ninguna otra persona. Y fue por esa determinación por la que no dudó en su respuesta.

         Vayámonos de aquí.

Y escaparon. En dos días ya estaban fuera de la ciudad. No lo hablaron con su familia, no dejaron que los pararan. Tenían pensado viajar hasta París y después de una noche de reposo continuar hasta Viena, donde se quedarían en un pequeño piso que había sido de la familia de Casandra. Pero no pudieron, la ciudad francesa los enamoró con sus calles, los sedujo con su historia, con su arte. Se instalaron en un apartamento en el barrio de Montmartre y empezaron su nueva vida.

Los años pasaron y trajeron la felicidad con ellos. Todo fue calma y tranquilidad. Alexander había conseguido su sueño, se pasaba el día pintando por las calles y vendiendo sus obras. Casandra había abierto un pequeño local donde cantaba todas los noches en directo, no tardó en ser conocida como una de las mejores artistas de todo París. Ganaban lo justo y necesario para mantenerse, no necesitaban más.

Pero la vida es una balanza, necesita un equilibrio; y hasta ese momento el peso se había decantado hacia un lado, era hora de compensarla. Llegó la muerte.

Llamó a su puerta, se presentó sin ser invitada. Y con la más gélida de sus sonrisas se la llevó. La arrancó de su vida, de cuajo, sin miramientos. A sangre fría. Se le arrancó y lo dejó a él solo en un mundo carente de sentido. Se la arrancó y no dio ninguna explicación, decidió cogerlo por sorpresa. Él le suplicó a la muerte que la devolviera, se postró ante sus pies y le rogó con toda su alma que lo llevara a él también, que prefería dejar de existir a una vida sin ella. Pero la muerte no lo escuchó, le dedicó una sonrisa de hielo y, todavía con el alma de Casandra en sus brazos, se dio la vuelta y se marchó. Y se quedó solo, vacío. Se habían llevado a la única persona que le daba razones para levantarse cada día. Se habían llevado a su vida, para siempre.

No pasó el día en que el joven no llamara a la muerte desde su casa. No pasó el día en que la buscara con todo esmero. Buscó en cada rincón que pudo, en cada pensamiento, en cada suspiro, en cada sueño…Pero todo fue en vano. Otra vez, la muerte no lo escuchó, le dio la espalda, siempre con una sonrisa de hielo en el rostro.

Sus lágrimas llegaron al tiempo, y el tiempo se apiadó de él. Le empezó a quitar los recuerdos. El primero se fue sin que él lo advirtiera. El segundo no tardó en llegar, se llevó consigo las primeras etapas de su vida. El tercero lo cogió por sorpresa y el cuarto lo sacudió de sus sueños, provocándole duda. Pero tanto él como el tiempo, el más sabio de todos, sabían que era lo mejor, que el dolor se iría, que todo se desvanecería como el polvo en un día de lluvia. El quinto se llevó gran parte de su juventud y el sexto se la llevó a ella, dejando solo su imagen en recuerdos carentes de significado.

Su dolor se apagó. No se puede decir que se fue, eso era imposible. Había sido condenado desde que la muerte había decidido arrancar de su vida a esa chica de ojos brillantes. Lo sabía. Así como también sabía que sus recuerdos se desvanecerían uno a uno hasta quedar reducidos a nada. Todos, incluso el de ella. Pasaría a formar parte del cementerio del olvido, enterrada en el pasado, obligada a permanecer encerrada en un lugar demasiado alejado para poder ser alcanzada. Decidió prepararse, y cuando el tiempo llegó con su propósito, él la despidió con una sonrisa en el rostro, la despidió en su casa, donde habían vivido durante tantos años, la despidió y vio como el tiempo le arrancaba el recuerdo y este fluía entre sus manos hasta desaparecer en el horizonte.

Y la olvidó. Se esfumó como todas sus otras etapas, como todo lo que antes había llegado a formar parte de él. Ahora solo veía la imagen de una chica rubia con ojos verdes que brillaban como dos esmeraldas. Y la veía en todos lados. En la playa, sentada en un saliente de rocas, en la casa, en las calles de la ciudad…no se iba. Pero por mucho que intentara reconocerla, por mucho que quisiera saber quien era, no podía. No recordaba nada. Era como intentar encontrar el sentido de la vida. Era como un perro pretendiendo llegarse a morder la cola. Giraba en círculos y cuando creía que lograría resolver el enigma, saber quien era, el tiempo volvía y se encargaba de llevarse el recuerdo otra vez. Volvía al principio, una imagen sin sentido.

Su vida se convirtió en un ciclo. Se despertaba por las mañanas y cuando abría los ojos, el sentimiento de vacío le recorría cada célula de su cuerpo, acompañado de la imagen de esa chica, más fuerte que una ola en medio de una tormenta. Se vestía y se dirigía a la plaza de los pintores sumido en sus cansados pensamientos. Llegaba y, después de pelear por un lugar para instalar sus instrumentos se ponía a dibujar la imagen que aún se imponía en su mente. La pintaba tan bien como podía, se esforzaba al máximo por captar aquella belleza tan pura, aquella belleza que en otro tiempo había descansado junto a él. Quería saber quien era, estaba tan cerca de averiguarlo, solo le faltaba un trazo aquí, otro allá…Y de repente, un recuerdo, como un relámpago; su nombre, su voz, su olor, la escena, su vida. Hasta era capaz de evocar las palabras que había pronunciado. Pero tan rápido como venían, se iban y todo se tornaba vacío.

Como cada día, el hombre de manos temblorosas acabó el dibujo cuando el sol empezaba a esconderse entre los edificios más altos de la ciudad. Alexander contempló su obra de arte e inclinó la cabeza pensativo, mirando la joven que acababa de dibujar. <<Es como si la hubiera conocido en otro momento.>> Las palabras sonaron en su cabeza, pero no les dio importancia. Recogió sus cosas y dejó la pintura en un rincón, como siempre, suponiendo que alguien se la quedaría. Y volvió a casa, sin saber que a la mañana siguiente se despertaría con la imagen de una mujer con ojos de esmeralda.

El primer rayo de sol le hizo abrir los ojos. Alexander caminó hasta la plaza sumido en sus pensamientos. Cuando llegó la caja cayó al suelo de piedra; pero ni siquiera esta, dura y vieja, pudo romper la madera de roble que protegía su bien más preciado, aquel que llevaba siempre con él. El hombre se agachó y con una mano temblorosa y maltrecha, no por la edad, sino por el dolor que provocaban los recuerdos vacíos, la cogió y la colocó en su sitio. Con el paso de alguien que ha vivido mucho y le queda poco por ver, el hombre se sentó en el taburete, cogió el único pincel que tenía y empezó a trazar el mismo dibujo de cada día, el único que aún vivía en su mente, el único que mantenía su corazón latiendo: la dibujó a ella.

Rhyma

 

Extinguiendo recuerdos

El primer y el último miércoles de cada mes ocurría algo extraordinario. A las dos de la madrugada, un tren con origen San Petersburgo entraba en la estación de Koltsevaya en un andén aleatorio y descendían tan solo unas pocas personas que preferían el horario nocturno fuera por el motivo que fuera. Entre ellos se encontraba él. Con el tiempo había averiguado que trabajaba en una relojería importantísima del centro de San Petersburgo, mientras su amada aguardaba con paciencia en Moscú. Las despedidas no me gustan en absoluto, por eso pasaba por alto el primer y el último sábado de cada mes cuando él se marchaba de nuevo para ir tan solo los miércoles. La chica morena con rasgos siberianos y el relojero se encontraban en la mitad del pasillo. Cuando se abrazaban era como si desataran una retahíla de recuerdos que no tenían ni principio ni final. Entonces él sacaba de la maleta negra de charol que acarreaba una bolsita de tela y se la entregaba a su chica, que resultaba ser el envoltorio de una antigualla con agujas que seguramente nadie debía querer ya. Algún día hice los cálculos y llegué a la conclusión de que ella tendría al menos tres decenas de relojes viejos. Cuando llevaba dos meses despertándome a la una de la madrugada para ir a ver a aquellos extravagantes amantes, empecé a preguntarme por qué lo hacía. Se me ocurrieron un montón de cosas, pero creo que la más acertada era que me gustaba contemplar aquella escena desde la lejanía porque me parecía un fragmento de una película. La escenografía era maravillosa: las arañas grandes y doradas del techo iluminaban con suficiencia el túnel subterráneo, que con sus grandes cuadros de pintores casi anónimos y marcos barrocos tardíos, acompañaban al transeúnte hasta la salida. Los personajes principales eran tan reales como yo misma y la historia estaba tejida con hilos de sobrecogedor apego. Más adelante vine acompañada. Llevaba mi Leica X2 colgada del cuello y como era la cámara más pequeña y por ende discreta que tenía, pude sacar tantas fotografías como quise escondida detrás de una de las columnas.

Lo que jamás se me hubiera ocurrido era que mi rutina se resquebrajase de un día para otro. Aquella noche lluviosa de abril sorprendí a la alarma de mi despertador con una sonrisa. En tan solo media hora estaba en la boca de la estación, echando aquella ficha más parecida a una moneda que a otra cosa y descendí por las escaleras mecánicas hasta las galerías. Eran todavía las dos menos cuarto cuando me escondí bajo uno de los puentes del largo pasillo y esperé con paciencia, ajustando la obertura del diafragma, la velocidad de  obturación, la saturación y el contraste. No olvidé el modo blanco y negro que hacía las fotografías más mías. Miré mi reloj justo cuando el tren encajaba en el andén. Respiré hondo. Mi corazón latía con más fuerza y velocidad. Mis pupilas se dilataron ligeramente, las vi reflejadas en la lente de la cámara. Mis latidos se fueron haciendo más rítmicos conforme pasaba el tiempo. Las puertas del tren emitieron un sonido ensordecedor que me hizo cerrar los ojos por unos instantes y cuando los volví a abrir, una manada de gente se dirigía al final del corredor. Mi mirada descansó en todos esos hombres y mujeres que daban pasos agigantados en algo parecido a una carrera por llegar a la salida. Sus cuerpos se aglomeraban con violencia, hasta que finalmente se desatascaron y la estación volvió a vaciarse por completo. Cuando volví a mirar el reloj eran las tres de la madrugada y todavía no había rastro ni de ella ni de él. La desilusión que sentí en aquel momento era equiparable a un globo que se deshincha con el barrido del segundero sobre el dial del reloj. Me dejé caer, arrastrándome por la pared hasta que mi trasero entró en contacto con el mármol frío del suelo a través de los tejanos. Noté cómo las cuencas de mis ojos se anegaban de lágrimas que quería dejar salir al exterior, lo juro, pero no se escapó ni una. Un sollozo huyó de mis labios sin permiso y traté de acallar el desengaño que susurraba mentiras de forma incesante en mi cabeza. Me cubrí el rostro con el pelo de color rojo fuego al igual que el telón de un escenario y aguardé como si me quedara por delante todo el tiempo del mundo. Mis manos se iban agarrotando con el frío, la temperatura exterior debía ser inferior a los cero grados. Sentía los músculos entumecidos por el mismo motivo y creo recordar que jugué con la idea de volver a mi hogar, pero no sé por qué acabé decidiendo que lo mejor era permanecer en aquel abúlico lugar disfrazado con una máscara de indiferencia.

Durante horas estuve encogida detrás de esa columna alabastrina, preguntándome por qué me sentía así y cómo una ilusión creada de recortes de la vida de personas ajenas tenía la fuerza suficiente para hacer que mi mundo girase en la dirección contraria.

Hesíone

 

SEGUNDA FINALISTA

MI VIDA Y YO

2 de septiembre

Me llamo Lidia López y tengo 12 años, soy de Barcelona pero desde hace unos meses vivo en Oslo (la capital de Noruega). Nos mudamos desde Barcelona debido al trabajo de mi madre.

Mi madre trabaja en la A.C. I. F. F. (Asociación Científica Internacional de la Flora y la Fauna), más conocida como F y F.

La cuestión es que la sede de la empresa de mi madre en Barcelona cerró debido a la crisis económica que afecta al país.

En el trabajo de mi madre le dieron la opción de trasladarnos a Egipto, Vancouver u Oslo. La primera opción era la que al principio a las dos más nos gustaba. Tenemos parientes allí, mi tía Meritxell y mi tío Hasan. El problema fue que mi madre no quiso que nos trasladáramos debido a la guerra que allí hay.

La segunda opción era Vancouver pero mi madre no quería tener que cruzar el océano.

Y la tercera fue la vencida: Oslo, un nombre interesante. La idea de tener que soportar el frío nórdico no me disgustaba, me gusta el frío, de hecho me gusta tener que abrigarme debido al frío. Incluso en verano no hay día que no me tape, pero eso es causa de mis miedos del pasado.

Mi madre y yo vivimos solas, entre estanterías llenas de libros y paredes llenas de cuadros.

En Barcelona vivíamos en un modesto cuarto, del barrio antiguo y sin ascensor.

Mi antiguo colegio se llamaba Pau Casals, me llevaba bien con mis compañeros y también con mis profesores, pero amigos verdaderos no es que tuviera ninguno. Sacaba buenas notas y acabé muy bien la primaria.

Nos mudamos en junio dos días después de que empezaran las vacaciones.

Así que en una semana empiezo el instituto aquí en Oslo. Creo que mi futuro instituto se llamará… Gughenheim.

En Oslo vivimos en una planta baja, el techo y las paredes son de madera y además en el techo reposan losas de pizarra.

Aquí en Oslo todas las casas tienen las vallas bajas, en cambio en Barcelona las pocas casas que veía tenían las vallas altas, como si quisieran darse más importancia.

No tengo padre, bueno ahora no. No lo conocí. Mi padre se separó de mi madre en cuando se enteró de que estaba embarazada.

En mi antiguo colegio mis compañeros a veces me preguntaban:

-¿No lo echas de menos?

Y yo les respondía:

-¿Cómo puedes echar de menos a una persona que no conoces?

5 de septiembre

Hace varios días que una figura blanca ronda por los alrededores de mi casa, mañana saldré a investigar.

7 de septiembre

Esa figura blanca era ni más ni menos que un cachorro de perro husky abandonado. Después de mucho suplicar y hacer visitas tanto a la policía como al veterinario para comprobar que no tenía chip, Copo es mío. Es un glotón y siempre quiere jugar, suerte que tenemos un gran jardín.

16 de septiembre

Hoy empecé el instituto y llevé este diario conmigo, que por cierto me regaló mi madre en el aeropuerto de Barcelona. De momento creo que tengo una verdadera amiga, se llama Sheila y a las dos nos encanta leer. Hablamos en inglés, suerte que en Barcelona iba a una academia desde los 5 y además mi profesor hace conferencia conmigo cada viernes, de 16:30 a 20:30. Me enseña todo lo que han hecho mis compañeros a lo largo de la semana. Yo hacía dos horas cada martes y jueves.

A lo que íbamos, Sheila ha leído este diario y me ha sugerido que porque no me hago escritora… no lo había pensado.

La idea me gusta.

PD: Copo sigue creciendo.

Pseudónimo: Sophie

 

 

1r Concurso Juvenil Relato Corto LosLibrosdeBastian

Los Libros de Bastian convoca la primera edición del Concurso juvenil de Relato Corto, con el objetivo de incentivar a los jóvenes a escribir de una forma creativa e innovadora, a expresar sus sentimientos y a compartirlos de una forma original.

El concurso se llevará a cabo entre el 1 de Marzo y el 23 de Abril. Todos los relatos se publicaran en el blog de Los Libros de Bastian (www.loslibrosdebastian.com). Diez días antes de Sant Jordi, se publicará tanto en el Facebook del grupo como en el Blog los finalistas y, el 23 de Abril, el ganador.

El relato ha de ser de nueva creación y no deberá haber sido publicado anteriormente en ninguna red social, página web, ni editado bajo ningún medio ni presentado en otros concursos.

Los aspectos a tener en cuenta en la presentación de los relatos son los siguientes:

1.         Idioma: catalán o castellano

2.         Extensión máxima: 5 páginas

3.         Temática: libre

4.         Edad: entre 12 y 20 años

5.         Presentar en un archivo Word (.doc), Tahoma 11 con interlineado de 1,5

6.    Datos a incluir en el correo electrónico: nombre y apellidos, seudónimo, edad, datos de contacto (teléfono y/o correo electrónico para contactar con el ganador) y el relato adjunto

7.         Enviar un único relato por participante

8.         El relato se ha de firmar con un seudónimo

● Las obras se han de enviar a la siguiente dirección de correo electrónica antes del 10 de Abril del 2013: cristina.alvarez@loscuentosdebastian.com

● El ganador del concurso se llevará…

UN TALLER DE ESCRITURA CON SILVIA G. GUIRADO

Escritora y Colaboradora de Los Cuentos de Bastian, autora de Los Colores Olvidados, La inspiración dormida y El Despertar.

● El jurado que seleccionará los finalistas y el ganador estará formado por:

Silvia Cartañá – gestora y creadora de Los Cuentos de Bastian y Los Libros de Bastian

Cristina Álvarez – responsable de la sección juvenil de Los Libros de Bastian

Jaume Martín – representante del grupo juvenil de Los Libros de Bastian

Y… la propia Silvia G. Guirado

// LA PARTICIPACIÓN EN ESTE CONCURSO IMPLICA LA ACEPTACIÓN DE ESTAS BASES Y SU CUMPLIMIENTO PARA CONTINUAR PARTICIPANDO //

Barcelona, a 1 de marzo de 2013

Dirección www.loslibrosdebastian.com

 

Ausencia. De La Inspiración Dormida

Autor: Silvia G. Guirado, Ilustrador: David García Forés
Edición: Play Creatividad
Comentario: Ayer fue un día Especial, cargado de flores, letras, olores y emociones. Difícil describir y adorable de recordar.
Traigo aquí un regalo muy Especial que recibí, de la mano de mi querida Silvia Sol y David el implacable. Se trata de un contenido extra de la Inspiración Dormida, un relato alucinante, una historia que nunca imaginé pudiera ser tan tenebrosa, dolorosa y tierna, muy tierna, a la vez. Me apiado de un personaje que rechacé al conocerlo y a quien ahora quisiera encontrar para sacarlo de ese dolor profundo, de ese vagar errante por el mundo, entre sueño y fantasía, pasea desgraciado por la realidad, tratando de llevarse a otros en dicha desgracia por no saber salir de ella. Cuánto tiempo perdido…
Imágenes increíbles de David García, como siempre, inmenso. Todo el amor y dolor que escribe Silvia, David lo completa con sentimiento ilustrado. Aquí tenéis la prueba.
Una carta.
Una imagen.
La belleza sublime en estado puro… ¿De quién hablamos?
De Elisa, ésta es su historia. Léelo con calma, siéntate, respira y lee. Después vuelve aquí. Esta es una historia de amor y de dolor…
PINCHA ESTE ENLACE PARA DESCUBRIR QUÉ ES AUSENCIA
Elisa, qué bonito nombre, yo conocí a una Elisa a quien le dedicaron unas notas. Quizás ésta fuera una banda sonora indicada al relato. (Enlace Spotify, Für Elise, Beethoven, del álbum Classical Best of Beethoven)
¿Cómo se os quedó el cuerpo? Ahora quizás, véis el personaje con otros ojos. No os dejéis invadir por la nostalgia, que no os roben el tiempo los malos augurios ni esperanzas imposibles. Vive la vida y aprovecha el momento. Os dedico, desde aquí, un Carpe Diem de parte de Silvia G. Guirado.
Para más información, aquí tenéis el enlace al blog de Los Colores Olvidados. Para los que aún no hayás leído Los Colores Olvidados y la segunda parte, La Inspiración Dormida, mejor que lo hagáis para saber de qué hablamos.
Esto no es una historia cualquiera, sino la historia de nuestras vidas.
Gracias a Silvia G. Guirado y David García Forés por compartir su talento.
 

Skeleton Creek. Segunda entrega.

Autor: Patrick Carman
Edición: Editorial Bruño

Me ha enganchado. Ya he acabado el segundo libro y no puedo evitar ojear el tercero. ¡Vaya! Demasiado tarde, mañana continuaré.
Estaba convencida que juntar imagen de vídeo con texto es genial, pero nunca pensé que quedaría tan perfectamente integrado en un libro. No hablo de un tráiler ni de una cápsula literaria ni de nada similar, hablo de un libro que te lleva a una página Web donde tienes las pistas.
Ryan es un gran escritor en potencia y Sarah, definitivamente debería dedicarse a la comunicación o periodismo o investigación. A cualquier cosa que la mantenga tan viva como demuestra en esta entrega. Sarah Fincher es el motor de este libro y Ryan su narrador. “En las últimas semanas, con lo del accidente, la soledad y el miedo, la escritura ha sido mi mejor amiga sustituta.” Y yo me alegro enormemente, porque así he podido conocer esta historia. La combinación de los dos es imprescindible.
De nuevo confirmo una casualidad que empiezo a pensar que ya no lo es. Aquí también cita a los “clásicos” del miedo, coincidiendo con el Especial del miedo de las pasadas semanas. Y es pura casualidad que después mi selección fuera esta colección. O quizás fue el subconsciente. El caso es que si todos citan y beben de Poe, de Mary Shelley o de Stevenson, autor de Jekyll y Hyde, la conclusión es que realmente sus lecturas dejan huella. Y lo siguiente a comentar es que si estos libros que leemos hoy, este tipo de novedades, nos gustan y no hemos leído aún a sus padres… nos estamos perdiendo algo que puede ser muy interesante.
Una aventura tenebrosa muy bien combinada y en absoluto previsible… ya sabes, cuanto más conozcas este género de la literatura, más alas a la imaginación y más facilidad para llegar al fondo de las tramas.
Me quedo con una canción que menciona a menudo y que forma parte del repertorio del que fue un gran grupo musical de los años 70’s. Me refiero a Pink Floyd y su Dark Side of the Moon. Os dejo con algo relacionado:

Ojalá lleguéis a leer lo que yo he leído. ¡Es alucinante!
“Nadie que los haya experimentado puede concebir los atractivos de la ciencia.”
“El monstruo es inocente porque no tiene remordimientos.”
“El peligro siempre había parecido algo que salía de la página de un relato de terror que yo había creado en mi cabeza.”

Aquí tenéis más información sobre El fantasma de la draga, segundo tomo de la serie Skeleton Creek.
Me voy a por el último tomo.
 

Skeleton Creek. La primera entrega.

Autor: Patrick Carman
Edición: Editorial Bruño

¡Uau! Acabo de terminar el primer libro de algo que no me esperaba. ¡Alucinante! “La curiosidad provoca una fuerza explosiva”.
No puedo esperar, tengo que continuar, no puede quedar así. No debo dejarlos allí. Me necesitan, tengo que acompañarles. Tengo que decirles qué tienen que hacer. Pero, ¿cómo?
¿Y si les envío un mensaje? Espera… me estoy metiendo demasiado en la historia… y esta no es mi historia… es la suya.
Sarah Fincher y Ryan McCray, dos amigos que deciden investigar sobre algo que ocurrió hace tiempo, pero que sigue vivo. Ryan lo escribe todo, absolutamente todo. Sarah no puede evitar filmar. Texto e imagen, combinación perfecta para arrastrarme dentro de lo que sucede en Skeleton Creek.
Tengo el diario de Ryan y conozco las contraseñas que me dan acceso a lo que Sarah ha filmado. Estoy viendo una película al tiempo que leo un libro y ¡ah! ese fantasma… ¡Cuidado!!!
Vale, estoy preparada. Segundo tomo: Ryan sigue con su diario. El fantasma de la draga, Patrick Carman en una alucinante historia de Skeleton Creek.
No te estoy hablando de una novedad, pero ¿qué más da? ¡Es alucinante! Y ¡NO PUEDO DEJAR DE PENSAR EN ELLO!

 

Hasta aquí, el primer libro. Voy a continuar…

 

 

Antoni Tàpies, Arte en todas sus formas

Falleció Antoni Tàpies, un icono en la historia del arte. Pintor, escultor y ensayista. Un emprendedor empeñado en revolucionar el concepto del arte. Un transgresor en todas las disciplinas, principalmente pintura y escultura. Antoni Tàpies supo sorprender y conmover. Su obra consiguió captar la atención de las miradas y lo utilizó para transmitir su sensibilidad y sus manifiestos.
Defino una obra de arte como un conjunto de elementos que provoca en el observador una reacción y un sentimiento. Alegría, tristeza, horror, espanto, rechazo, intensidad, dolor, honor, amor, espiritualidad… Antoni Tàpies consiguió, en todas y cada una de sus piezas, transmitir. Antoni Tàpies consiguió a través de su obra, la libertad.

Imagen Creu de paper de diari, Antoni Tàpies
Me complace añadir que de toda la formación que recibió, de todos los consejos que le dieron, de todo lo que aprendió de sus maestros, de todo lo que pudo extraer de la vida, aquello que constituyó una de sus fuentes fundamentales para su inspiración y conocimiento fue una por encima de todas; lo que más hizo Antoni Tàpies durante toda su vida, fue una cosa: LEER.
Portada del libro En blanco y negro, volumen de ensayos de Antoni Tàpies, seleccionados y escogidos por Xavier Antich.
“Me impresionó mucho una obra de Debussy que lleva por título En blanc et noir, en la que el músico francés intenta obtener el mayor número posible de variaciones de un tema muy pequeño.”, Antoni Tàpies.
 

Presentación La Inspiración Dormida, por Daniel Ramos

Libro: La inspiración dormida
Autor: Silvia G. Guirado
Ilustración: David García Forés, Desirée Arancibia, Marta García Pérez
Edición: Play Attitude
El pasado jueves 24 de noviembre se celebró en el Hotel Omm de Barcelona la presentación del nuevo libro del sello Play Attitude, con Silvia G. Guirado a la cabeza, la autora de la historia La Inspiración Dormida. Este libro es la segunda parte de Los Colores Olvidados y contiene de nuevo la magia ilustrada de David García Forés, Desirée Arancibia y Marta García Pérez. Como no nos fue posible acudir, solicitamos a Daniel Ramos, un “escritor de baratillo” con mucho criterio, conocedor de literatura y seguidor del trabajo de Silvia G. Guirado, que nos hiciera llegar un pequeño resumen de lo que fue la presentación. Esto fue lo que Daniel Ramos nos comentó:
“Lo primero de todo es felicitar a Silvia G. Guirado y al Equipo Play por luchar contra el monstruo gris de la crisis, de una manera tan bonita. Es de las pocas empresas que conozco que, ante la adversidad, hacen piña y empujan. Las otras, suelen reducir lo que ellos llaman lastre, para terminar devoradas por el monstruo. Les deseo años de trabajo y éxitos.
La presentación me gustó muchísimo. Desde la lectura del primer capítulo, que fue interpretada y acompañada por música de guitarra, pasando por los discursos de los dos protagonistas. Efrén, como representante de Play, y el emotivo discurso de Silvia G. Guirado, que lo hizo muy bien. Estaba nerviosa, pero al llegar a la explicación de la anécdota (muy buena por cierto) ya se la veía más distendida.
También me pareció una estupenda e inteligente idea la de Niños de la India. Si solucionas los problemas de una persona, esta se vale para solucionar los de su familia. Por extensión se multiplica el efecto de la ayuda. Aunque soy de los que piensan que ningún ser humano es capaz de cambiar lo que millones a lo largo de la historia han estropeado, sí creo que algo en su medida puede aportar cada uno, para hacer la vida más llevadera.
He de decir que yo, que soy un sociópata convencido, habría dado un par de collejas a más de uno que no dejaba de hablar, incluso cuando se le llamaba la atención. Pero quitando este puntito, que lo más seguro sea más cosa mía que de la realidad, lo mejor de la noche, para mí personalmente fue conocer a Silvia G. Guirado.
Juvenil y extrovertida, una magnífica anfitriona que no tuvo reparos en acercarse a saludarme y presentarme gente, también muy maja. Una persona cuyo comportamiento dice todo de ella, saltándose el protocolo y firmando libros a personas que por H o por B no podían ponerse a la cola.
Y por último. No creo en la suerte y esta chica tiene la suerte todo el día en la boca jeje… creo más bien que los asuntos y sucesos nos son más propicios en unas ocasiones y en otras no. Yo no lo achaco a la suerte y al descontrol de un universo caótico. Pero más allá de mis creencias, he de decir que fue una suerte para mí haber conocido ayer a Silvia y ver la cantidad de gente que se juntó para tal evento.” Daniel Ramos
Estamos de acuerdo en que Silvia G. Guirado es una persona encantadora y, por nuestra parte, diremos que tiene “ángel”.
Silvia G. Guirado tuvo la amabilidad de contestarnos también y dar su opinión sobre el evento. Y dijo así:
“Fue muy emocionante ver a Daniel en persona y a muchas otras personas que me acompañaron. Lástima que no pude hablar mucho rato con nadie. ¡Fue un poco locura en este sentido! Pero todo el mundo me hizo sentir muy apoyada y muy querida y eso da un chute de energía increíble.”
Le preguntamos a Silvia G. Guirado también por la ONG y la anécdota que comentaba Daniel y nos aclaró lo siguiente:
“ONG: en cada libro Play Attitude se dona un porcentaje a una ONG. En este caso, se da a Niños de la India, una ONG pequeñita que trabaja allí ayudando a formarse y estudiar a muchos niños y jóvenes. El resto ya lo explicó muy bien Daniel.” Silvia G. Guirado
Y añadió: “La anécdota sobre la que asenté mi discurso: Desde que empezamos a trabajar en el segundo libro siempre había un tema que surgía constantemente, el título. Creo que estábamos obsesionados con encontrar el título perfecto. Cuando surgía la pregunta, para tranquilizarnos, siempre decíamos: el título ya saldrá solo, ya llegará… Pero no llegó. Hicimos muchas reuniones, listas con nombres y ninguno de los que salían gustaban del todo. Hasta que un día, dije como por decir: La inspiración dormida. Gustó, pero como no estábamos convencidos, preguntamos a amigos y conocidos. Se quedó ese nombre. Y dos días después de haber bautizado el libro oficialmente, repasando las notas que tengo del libro en la pared frente a mi escritorio me doy cuenta que en el primer post-it que escribí, puse: el conflicto que Carmesina ha de resolver es despertar la inspiración dormida. ¡Había tenido el título ahí delante! Durante todo el proceso y seguramente por mis miedos, por las expectativas de los otros, no me di cuenta que allí estaba. Eso me hizo pensar en cuantas cosas tenemos delante, y antes han surgido de uno mismo, que no nos damos cuenta… que perdemos, olvidamos… cuántos sueños se quedan ahí porque nos perdemos… “, Silvia G. Guirado.
Pues tiene razón Silvia G. Guirado, cuántos sueños nos perdemos. ¿Sabéis qué? Lo difícil es que surja la inspiración, una vez la tenéis, no dejéis que se escape. Apuntad en cualquier pedacito de papel y guardadlo bien, muy bien. Y no olvidéis dónde está, porque quizás es un pequeño tesoro que más pronto o más tarde os ayudará a seguir adelante.
Agradecemos enormemente la colaboración de Daniel Ramos y Silvia G. Guirado.
Nosotros empezamos el viaje de La Inspiración Dormida, entre sueños y emociones. Muy pronto os contaremos qué nos ha parecido. Si alguien lo hace antes que nosotros, aquí tenéis un espacio para comentar. De eso se trata.
 

La Inspiración Dormida. Regreso a los colores olvidados.

Autor: Silvia G. Guirado
Ilustración: David García Forés, Desirée Arancibia, María García Pérez
Edición: Play Attitude
Comentario: Los que hayáis tenido la oportunidad de leer Los Colores Olvidados debéis saber que está a punto de publicarse la segunda entrega: La inspiración dormida. Regreso a Los colores olvidados. Los que aún no hayáis leido el primero, aún estáis a tiempo.
Carmesina vuelve, pero me cuentan que más crecidita. ¿Cuántos años tendrá?¿Para quién será?¿Qué nos traerá esta vez?
Estamos a punto de recibir un ejemplar y tenemos la oportunidad de preguntárselo a la propia Carmesina.
¿Qué os sugiere esta imagen?

A nosotros nos inspira tristeza, aunque a juzgar por ese ser seductor que se sostiene alrededor… ummmm… el sueño de Carmesina está a punto de terminar… o de empezar, según se mire.
Esta es la presentación de la propia protagonista, Carmesina.
¿Cuántos de vosotros tenéis la INSPIRACIÓN DORMIDA?

Nos vemos muy pronto…
 

Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. Consulta a un experto tintinólogo.

 


¿Ya habéis visto la película de Tintín? Nos surgieron tantas dudas y pensamos tanto en el cómic que no hemos podido evitar preguntar a un experto tintinólogo. Joan Manuel Soldevilla Albertí, catedrático de lengua y literatura y estudioso de los medios de comunicación de masas. Sobre Tintín, una de sus grandes pasiones, ha comisariado exposiciones, impartido cursos universitarios y publicado decenas de artículos siendo autor de los libros Abecedario de Tintín y Univers Hergé.
Fue tan amable de enviarnos su propia reseña de la película, Joan Manuel Soldevilla escribió:
Tintín llega al cine Joan Manuel Soldevilla, tintinólogo
La llegada de la película Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio se ha convertido en un verdadero acontecimiento social. A lo largo de las últimas semanas, todos los medios de comunicación han encumbrado el proyecto a la categoría de estreno-estrella de la temporada y los muy buenos resultados obtenidos en taquilla parecen consolidar la magnitud del fenómeno, Por toda Europa, y de forma muy significativa en nuestro país, Tintín ha sido portada en periódicos y revistas mientras que en los Estados Unidos -donde el personaje no es tan popular- se espera su llegada  coincidiendo con las fiestas navideñas.
Producida por Peter Jackson -El señor de los anillos, King Kong- y dirigida por el todopoderoso Steven Spielberg, la película es una superproducción con todas las de la ley que, ante la duda entre hacer una película de animación o una película con actores reales, ha optado por una suerte de vía intermedia como es la técnica del body motion donde se capturan los movimientos de los actores reales para después digitalizarlos y convertirlos en una animación que, además, explota a fondo las posibilidades del cine en 3D.
El resultado final es absolutamente espectacular creando una película de aventuras de ritmo trepidante, un artefacto impecable que sabe crear atmósferas de gran magnetismo y que demuestra las arrolladoras posibilidades de la técnica más innovadora cuando se combina con el talento y con el oficio. Ahora bien, ¿es la película un “Tintín”? ¿Han sabido sus responsables captar y capturar la esencia de la obra de Hergé?
Jackson y sobre todo Spielberg son buenos lectores de Tintín; de hecho, el padre de Indiana Jones ya hacía años que estaba negociando – primero con Hergé, después con sus herederos-, la posibilidad de llevar al cine los álbumes de la colección. Treinta años de negociación han permitido madurar mucho el proyecto y esto se nota en la voluntad de la película de ser fiel al espíritu de la serie. Voluntad manifestada en el retrato de los personajes, en la hábil combinación del gag visual y lingüístico con la tensión narrativa o en la extraordinaria capacidad para retratar espacios que el lector recuerda con especial intensidad como pueden ser la casa de la calle del Labrador 26 o el castillo de Moulinsart. No obstante ello, y por el hecho de tratarse de una producción hollywoodense, los responsables han tomado decisiones que, desde la ortodoxia tintinóloga, son muy discutibles; así parece innecesaria la modificación severa del argumento original, la presencia de escenas de acción que parecen destinadas a promocionar los videojuegos que acompañan el estreno o algunos chistes de discutible gusto, impensables en una creación de Hergé. De hecho, el gran pero que se le puede poner a la película gira alrededor de una de sus grandes virtudes: la espectacularidad. Los álbumes de Tintín son excepcionales pero nunca podrían ser calificados de espectaculares, un rasgo que vertebra toda la propuesta de Jackson y Spielberg.
Más allá de purismos, cabe concluir que es una buena película, quizás mucho más intensa y vertebrada en su primera mitad que no en la segunda, donde parece devorada por su propia dinámica trepidante, pero de visión necesaria. Los amantes de Tintín hemos quedados bastante satisfechos y escenas como la inicial, desarrollada en ese mercadillo de antigüedades donde aparece el mismo Hergé, nos han emocionado y entusiasmado. Esperamos con ganas las nuevas entregas -se dice que se desarrollará una trilogía- de este proyecto.

Le haremos unas cuantas preguntas más acerca de la película, el cómic y los tintinólogos. Cualquier duda que tengáis, nos la comentáis y la incorporaremos a la entrevista. Os informaremos del resultado.

 

Blancanieves, un clásico ilustrado por Lacombe. No es para niños.

Decidí hace tiempo que os mostraría álbumes ilustrados y cuentos que, a priori, os pueden parecer infantiles. Nada más lejos. Ya sabréis que los cuentos infantiles son adaptaciones de historias que durante muchos siglos han ido explicando de familia en familia y han servido para mostrar y enseñar cuál es la realidad y qué camino debemos seguir.
Preparé una reseña del nuevo álbum ilustrado por Benjamin Lacombe, Blancanieves. Quiero mostrároslo también a vosotros, porque no os lo debéis perder. Por muchas razones. Ahí va el comentario:

Título: Blancanieves
Autor: Grimm
Ilustración: Benjamin Lacombe
Editorial: Edelvives
Comentario: Hoy he tenido la oportunidad de ojear en una tienda la nueva versión de Blancanieves, el clásico de Grimm, versionado por Lacombe. La primera palabra que me viene a la cabeza es, exquisito.
La ilustración de Benjamin Lacombe es, una vez más, impecable. La imagen de Blancanieves es una versión renovada de la que todos recordamos de Disney. Su tez es aún más blanca, sus labios de un carmín aún más rojo, su pelo de azabache aún más negro y sus ojos, iluminan y atraen toda la escena, cuando están abiertos. Acompañada de un cuervo negro, que acecha y augura el peligro y contrastando sus rojos labios con una manzana jugosa del mismo color. Frágil, hermosa, su belleza llega a causar, incluso, dolor.
Son pocos los personajes que aparecen en escena, sólo los que resultan clave, la madrastra, los enanitos y la propia Blancanieves. La primera es majestuosa, insolente y poderosa, no podía ser de otro modo. La parte del cuerpo que únicamente destaca Lacombe y que la identifica como una reina es la cabeza, bella e impecable. El resto del cuerpo se asemeja a un ave, de rapiña unas veces, majestuosa otras. En cuanto he visto los dibujos de la madrastra me ha venido a la mente la imagen que hace unos días vi de Julia Roberts en una de las dos versiones de Blancanieves que se están preparando para la gran pantalla. Una madrastra imponente, orgullosa e intransigente. De los enanitos hay una ó dos escenas. Aquí os dejo la primera, no tiene desperdicio, es una imagen en contínuo movimiento, donde cada detalle cuenta, algo característico de las escenas que dibuja Lacombe.
En cuanto al resto de personajes, el cazador no es más que una sombra en la historia y el príncipe es totalmente secundario… sólo ofrece un beso para despertar a la princesa, pero en ningún caso es la solución al problema de Blancanieves. Quizás en este punto se sale de la norma o del cuento clásico. No hablo del texto, sino de lo que transmite la ilustración. La supervivencia de Blancanieves depende de la confianza en sí misma, así alcanza la edad adulta y así desaparece la madrastra. Eso es lo que transmite la imagen.
En cuanto al texto, recoge la versión más larga de Grimm y, añadiría, una de las más amargas. Versión en la que la madrastra necesita que Blancanieves desaparezca para siempre y necesita también engullir la belleza de la niña, creyendo así, recuperar su juventud. Y aún más, versión en la que la madrastra siente un odio tan grande hacia la belleza ajena y una angustia incontrolada hacia la inevitable vejez que se atreve a insistir en conseguir la muerte de la pequeña, primero con un peine envenenado que no duda en clavarle en la cabeza, después con la conocida manzana. Esta insistencia y tal crueldad, me llevan a afirmar que es la versión más amarga.
Por unas ilustraciones tan adultas y un texto tan cruel, no considero éste un álbum para niños. Sin embargo, para los amantes de los verdaderos cuentos de hadas y los apasionados por las ilustraciones impecables y, concretamente, por la belleza que Lacombe consigue plasmar con sus trazos, recomiendo este libro para vosotros, los adultos. Dejaré en vuestra mano, cómo decidáis transmitir los valores que contiene esa historia y dejaré en vuestra mano aprender y enseñar a expresar sentimientos a través de ilustraciones, las de Lacombe lo permiten.
Por último añadiré que, de momento, esta reseña se quedará en este apartado de Novedad, tal y como es el libro, mas no pasará al catálogo de Los Cuentos de Bastian, pues no se trata de un cuento para niños y no quiero con mi clasificación condicionar la edad que decidáis mostrarlo a los chicos. Será tan prohibido como vosotros decidáis. La segunda razón por la que no añadiré este libro, es porque únicamente tuve la oportunidad de ojearlo en la tienda y no estuvo en mis manos más que unos minutos, desearía que hubieran sido interminables, pero no fue así. No he tenido la oportunidad de poseerlo y ver cuántas veces quiero leerlo y releerlo y no he podido mirar y deleitar mi mirada y mi imaginación con las bellas ilustraciones. Por ello, no sabría hacer una reseña de este libro, pues no sabría hasta dónde podría llegar a amarlo, hasta cuándo desearía poseerlo, hasta cuánto querría tenerlo, para siempre.
En Los Cuentos de Bastian, sólo incluimos libros en el catálogo si hemos podido saborearlos, si hemos podido tocarlos y olerlos, si hemos experimentado la necesidad de querer abrirlos una y otra vez. Para eso, hay que tenerlos. Tampoco incluimos libros que no son de nuestra agrado, nuestra selección es personal y según los criterios de los miembros de Los Cuentos de Bastian, sin condiciones. La segunda condición sólo es posible si se da la primera. Por ello, también este libro, de momento, se queda como Novedad.
Aquí tenéis alguna imagen extraida de la página oficial de Benjamin Lacombe :
Todos los fragmentos de las imágenes son extraídas de la página oficial de Benjamin Lacombe y sujetas a el copyright Benjamin Lacombe, por esta razón, aquí se muestra únicamente una parte de la imagen completa.
Para acabar y tras esta muestra del interior, os diré que hay una imagen que no está disponible. Sólo es posible verla si tenéis el libro en vuestras manos. Se trata de una imagen de Blancanieves, en la escena posterior a morder la manzana envenenada. Es una ilustración paralela a la que conocemos por la portada, pero con un plano más cercano. Una imagen que muestra la cara de la niña mujer, de la joven que ha perdido el conocimiento, una imagen que, una vez la has visto, se queda gravada en tu imaginario, durante mucho, mucho tiempo. Esa imagen es para soñar el cuento completo. Esa imagen lo dice todo. Por esa imagen… COMPRARÍA EL LIBRO.