Hablamos con el autor: El faro de la mujer ausente. Conozcamos los personajes.


Estrenamos esta sección en la que pretendemos sacar más jugo a las novelas. Nos atrevemos a conversar con autores e ilustradores de una novela para formular todas aquellas preguntas que nos surgieron mientras leíamos. O quizás todas aquellas dudas para animarnos a leerlo. O quizás qué pensamos, una vez leído, de lo que nos ha transmitido. En Los Libros de Bastian tenemos libertad, para preguntar, para comentar y para conversar.
Desde Los Libros de Bastian agradecemos especialmente la colaboración de autores e ilustradores, pues acceden a prestarnos un poquito de su tiempo que, consideramos, enormemente valioso. También queremos agradecer de ahora en adelante la participación de todos aquellos jóvenes colaboradores que se presten a hacer la entrevista y conversar con el autor o ilustrador escogido junto con nosotros. Muchas gracias a todos.
Estrenamos la sección con una novela que nos gustó especialmente, por el tema, la sensibilidad con que lo trata y la realidad con que lo plasma. El faro de la mujer ausente, de David Fernández Sifres. En esta ocasión y dado que los cinco protagonistas dan mucho de sí y nos podemos sentir ampliamente identificados, nos hemos atrevido a opinar sobre ellos y ver qué nos cuenta el autor. Laia C. y Jaume M. accedieron a participar y a opinar. El resultado es una conversación acerca de los personajes que a algunos motivará para leerla y a otros, que ya lo hayáis hecho, quizás os invita a participar con más comentarios. Como siempre, sois libres de comentar y aportar opinión, de eso se trata en Los Libros de Bastian.
Para no desvelar toda la trama y pensando en los que aún no lo han leído, omitimos ciertos párrafos que podrían ser demasiado reveladores. Los que leáis la novela comprenderéis por qué.
A continuación os mostramos el resultado en forma de entrevista, con comentarios concatenados entre el autor (DFS), Los Libros de Bastian (LLB), Jaume y Laia. ¡A ver qué os parece!
LLB: Me gusta el reparto de personajes porque te puedes sentir identificado con algún rasgo de todos y cada uno de ellos. Forman un conjunto inseparable y, sin alguno de ellos, la historia y la aventura pierde sentido y se queda sin resolver. Todos, aunque no lo parezca, son imprescindibles para el desarrollo de la trama. Existe una cohesión que ni ellos mismos conocen ni son conscientes. Cada uno juega su papel de manera impecable.
Las características de los autores hacen que veas en cada uno lo peor y lo mejor de uno mismo y te impulsan a pensar qué harías tú en una situación similar. Podrías actuar como cualquiera de ellos o, por el contrario, tu postura sería únicamente la de uno de los personajes protagonistas. Miedo, valentía, reflexión, prudencia… ¿por cuál te decantas tú?

Hugo

Laia: Es el protagonista de esta historia, el que la cuenta. Es español. Es un chico tímido al que le cuesta mucho relacionarse con gente desconocida, pero, pasito a pasito acaba por congeniar muy bien con todos.
Jaume: Es un chico español con curiosidad sobre las cosas que le rodean, que cree volverse loco y por eso deja de confiar en si mismo.
LLB: “Hugo, español, dieciséis años. Soy tímido.” Aprovecha una estancia en Francia para “no tener la mirada de mis padres pegada en el cogote a cada paso.”
Hugo tiene mucho camino por andar, tímido pero decidido en sus pasos. Es observador y por ello aprende rápido. Sus dudas se van disipando a medida que decide avanzar y, al mismo tiempo, va perdiendo el miedo hacia el exterior y hacia sí mismo. Su inseguridad se refleja en la dificultad para hacer amigos con cierto nivel de confianza. Los analiza a todos exhaustivamente sin dejar de pensar qué le puede aportar cada uno de ellos. Consigue, a través de la empatía, encontrar el punto a cada uno de los otros chicos y saber en qué pueden llegar a congeniar y de qué manera pueden ser amigos. Hugo es inquieto, busca motivaciones para seguir adelante y se mueve por los instintos. Es pasional, pero sabe controlar sus sentimientos, lo cual le provoca a menudo serias contradicciones. Hugo sabe reír y sabe llorar. Hugo está aprendiendo a disfrutar de las cosas buenas de la vida y está comprendiendo que los prejuicios carecen de sentido.
“Nadie se fijaba en nadie. Solo yo miraba hacia todos los lados, como si hubiese vivido creyéndome el último ser humano en un mundo de monos y de repente me hubieran soltado en medio de aquel ir y venir alocado de gentes dispares. Recuerdo haber pensado en Charlton Heston, en El planeta de los simios. Recuerdo también haber estado seguro de que aunque me hubiese puesto unos calzoncillos verdes colgados de una oreja nadie habría vuelto la vista hacia mí. Me sentí “nada”, pero comprendí que, a veces, “nada” es sinónimo de libertad.”
Efectivamente, Hugo está aprendiendo a conocer la libertad y su significado. Cuántas veces nos hemos sentido pequeños y dudábamos si queríamos pasar desapercibidos o, por el contrario, ser el centro del universo. El límite entre la fama y la libertad es difícil de imponer. Debe ser uno mismo quien lo establezca según el grado de intimidad que desee mantener.
¿Qué tienes tú de Hugo?¿Qué tiene el autor de Hugo? Pienso, durante la lectura, que el autor se siente identificado con Hugo más que con cualquier otro personaje y, de algún modo, es el principal interlocutor de la propia experiencia del autor.
Laia: Opino igual que tú al decir que el autor tiene mucho que ver con Hugo, ya que pienso que normalmente el autor de un libro está relacionado con sus personajes o con su historia de algún modo.
Y en cuanto a la pregunta de que tengo yo de Hugo diría que muchas cosas, es decir; todos los adolescentes deseamos estar lejos “de la mirada de tus padres” y conocer nuevos amigos aunque a mí a veces también me cuesta un poco al principio. También considero que me parezco a él porque cuando una situación no cuadra enseguida pienso que soy yo la que me he vuelto loca en vez de buscarle otra solución.
DFS:  En contra de lo que pensáis, Hugo no me refleja a mí. Es cierto que el hecho de que una novela esté escrita en primera persona puede ayudar a que parezca que el narrador es el autor, pero no es así en este caso; el narrador es Hugo, y Hugo no soy yo. Mis personajes surgen según las necesidades de la novela y van creciendo con ella, sorprendiendo, en ocasiones, al propio autor, al menos en mi caso. Tampoco tomo como modelo a personas cercanas a mí, porque puedo caer en el error de hacer que el personaje actúe como lo haría la persona a la que se parece, y no como “es” él.Hugo es tímido e inseguro, como decís, y precisamente por eso necesita al resto de compañeros para esta aventura. Una de las ideas que quería transmitir es que, en equipo, se puede llegar más lejos. Sí que es cierto, sin embargo, que con Hugo utilizo alguna experiencia propia, como la del párrafo que citáis (“Nadie se fijaba en nadie…”); fue exactamente lo que sentí al llegar por primera vez a la estación Saint Lazare de París. La experiencia con la maleta inmensa en el tren, mojada por el agua que salía por debajo de la puerta del retrete también es real. Y alguna otra cosa.
LLB: Me pregunto a menudo qué estilo tiene cada autor o cuál es la norma habitual al concebir una novela y escribirla. ¿Se define primero a los personajes y sus características y sobre ello se construye la acción o, por el contrario, sólo se definen rasgos básicos de los protagonistas y se van adaptando a una historia y acción preconcebidas?
Por cierto, me encanta eso de que en equipo se puede llegar más lejos. El tiempo me lleva a corroborarlo, sin embargo… qué difícil saber en qué momento debe formarse el equipo y en qué momento conviene potenciar el juego individual. Aquí está claro que todos se complementan, pero no siempre es sencillo saber que el resultado es mejor si se cuenta con el resto del equipo y, lo que es más, convencer al equipo que debe contar contigo. Para ello, la empatía también ayuda y mucho y eso lo sabe Hugo y lo tiene que aprender alguno de los otros compañeros.
DFS: Normalmente no me pongo a escribir sin saber lo que quiero contar. A la idea inicial suelo darle mil vueltas en la cabeza, para después elaborar un guión detallado de todo lo que ha de ocurrir y en qué orden. Al margen, relaciono también determinadas situaciones concretas, que quiero que aparezcan, pero que no son importantes para la historia principal. En cuanto a los personajes, en mi caso, surgen para servir a la novela. Los desarrollo bastante antes de comenzar a escribir, para intentar saber cómo les ha ido la vida, qué les gusta, cuáles con sus sueños, sus manías… Para mí es la forma de conocerlos un poco antes de empezar; de saber cómo han de reaccionar ante las situaciones que van planteándose y conseguir que resulten creíbles.

Henry

Laia: Es un chico inglés al que se le da muy bien la informática y no se lleva demasiado bien con Franz (ya que uno es inglés y el otro alemán y, por cuestiones de la guerra, no congenian muy bien). Considero que es un chico al que le gusta mucho ligar y relacionarse con las chicas.
Jaume: Es un chico inglés algo geek y que cuando no está entre conocidos se comporta de forma chulesca y algo incorrecta para intentar impresionar. Como buen adolescente, está bastante salido.
LLB: “Henry Toole, inglés, dieciséis años. Me gusta la informática.” “Henry era alto, delgado y casi pelirrojo.” Me lo imagino engreído y repelente, quizás porque muestra descaradamente su actitud machista, que deja entrever una educación demasiado “clásica” y retrógrada. Esa misma educación es la que le ha inculcado demasiados prejuicios y clichés acerca de sociedades, entornos y nacionalidades a las que aprecia o desprecia sin ningún conocimiento de causa. A menudo delante de las mujeres intenta suplir su excesiva vergüenza adolescente con una falsa ironía que le convierte en un auténtico “gilipollas” (perdón). Henry se muestra intolerante, como gran parte de nuestra sociedad y es totalmente averso al cambio y a la multiculturalidad. No valora lo que pueden aportar nuevas experiencias y el intercambio de culturas. Pienso que es causa de una educación deficiente. Henry tiene mucho por aprender y debe confiar en sus amigos para conseguirlo. Después de esta aventura, la visión del mundo de Henry, cambiará por completo…
DFS:  Probablemente ninguno de los cinco protagonistas ha ido al curso con la intención real de perfeccionar el francés. En Hugo queda claro desde el principio de la historia, y en Henry nos damos cuenta de ello nada más empezamos a conocerle un poco. Laia y Jaume, los dos os habéis dado cuenta: Henry quiere ligar, pasárselo bien, disfrutar del momento. La pantalla de bienvenida de su ordenador pondría “carpe diem” con total seguridad. “Los libros de Bastian” también está en lo cierto: imaginé a Henry como el hijo de una familia inglesa de alto nivel que, quizá, no vio con buenos ojos que su hijo decidiera irse a un curso “becado”, en lugar de ir a una institución privada. Es, probablemente, un chico de quien sus padres tienen un concepto alejado de la realidad; de los que se transforma al salir de casa. Sin embargo, no creo que Henry haya tenido una educación deficiente en el sentido de falta de medios: creo que ha ido a los mejores colegios y se ha relacionado siempre con gente de ese entorno, lo que le ha hecho creer que está por encima de los demás. Al llegar a Francia se siente el rey. A lo largo de la historia se da cuenta de que para contar en un grupo no basta con existir, sino que tiene que aportar. Y, dentro de esto, también evoluciona, puesto que pasa de “aportar” a petición de Gabriella y Hugo (acordaos del papel), a pasarse días enteros buscando entre documentos antiguos, ahora ya por propia iniciativa.
LLB: Cuando hablé de educación deficiente me refería a educación emocional – término muy de moda actualmente -. No dudo que se haya formado en los mejores colegios y rodeado de la élite, pero quizás se preocuparon más de enseñarle y motivarle para obtener brillantes resultados académicos y olvidaron enseñarle a ser persona. Hoy en día, puedes ser muy inteligente, brillante en resultados y ejecución, con unas notas imponentes y con acceso directo a las mejores escuelas… pero todo eso no servirá de nada en el mundo que te espera después. Si no tienes empatía, si no sabes escuchar, si no aprendes a agradecer, si no conoces la amabilidad, si no te dejas sorprender, si no sabes confiar en nadie ni dejas que nadie confíe en ti… tu valoración caerá en picado, no accederás a los puestos que podrías desear. Y no me refiero a los que te parezcan los mejores académicamente, sino a aquellos donde te desenvuelvas generosamente y donde realmente seas… FELIZ. Henry lo tendría difícil si no fuera por todo lo que ha aprendido en esta aventura.
Apoyo totalmente esa afirmación de que “para contar en un grupo no basta con existir, sino que tiene que aportar” y me encanta lo bien explicado que queda en esta novela.
Jaume: Estoy totalmente de acuerdo con LLB, la “educación emocional” puede llevarte mucho más lejos que la académica y esto es algo que creo que no se da en las escuelas, o no se debería dar; sino es algo que se enseña en casa. Probablemente Henry, carece de ella, porque no pasa suficiente tiempo con sus padres, o porque ellos han cometido algún error en su enseñanza.
DFS: Creo que Henry y Franz son quienes más han crecido después de vivir esta experiencia. A los dos les cuesta integrarse, y es curioso que los dos se sienten superiores, si bien cada uno exterioriza esa superioridad de una manera, como sabéis. Al final, sin embargo, los dos consiguen acercarse al grupo. Probablemente ahí esté la educación emocional de la que habláis ambos.
LLB: ¿Cuántos chicos conocemos así?¿Cuánto tenemos de Henry?
Laia: ¡UF! ¡Respondiendo a la primera pregunta nunca acabaría! Y más aún en esta época (la adolescencia) en la que la mayoría de chicos se hacen los chulos, están muy salidos y les va el rollo de portarse mal con todo lo que es diferente a ellos (incluidas nacionalidades, …). Pienso que de Henry no tengo demasiado, no considero que yo tenga esta actitud y tampoco se me da bien la informática.

Gabriella

Laia: Es una chica italiana, un tanto misteriosa. Pienso que a lo mejor le cuesta coger confianza a las personas cuando las conoce, ya que lo quiere saber todo de todo el mundo. Pero en este caso, cuando se hace amiga de Hugo, es la que más le ayuda a resolver el misterio de esta historia. Por eso mismo también pienso que es una chica sin miedos.
Jaume: Es una chica italiana bastante atractiva, muy espabilada y que sabe lo que decir y hacer siempre y en todo momento.
LLB: “Gabriella Alcetti, italiana, dieciséis años. Me gusta la historia.” “La melena castaña le caía casi un palmo por debajo de los hombros y no sonreía. Era la única. Me miraba con unos ojos de un verde intenso y tuvo el ceño fruncido la media hora que estuvieron en mi habitación.” Esta no es la imagen que tengo de una italiana. Sí lo es por lo extremadamente bella y voluptuosa, típico de las italianas, pero no me cuadra su actitud. A veces, durante la lectura, dudo si debería ser alemana, más que italiana. Su recelo inicial y su desconfianza previas no son los que conozco de los italianos. Me imagino a las italianas algo tímidas y totalmente sumisas en lo que a las reglas machistas de la sociedad se refiere. A menudo también se presentan como extremadamente descaradas, pero sólo en la intimidad. Bien, Gabriella es diferente… parece la mujer perfecta. Enérgica, fuerte, desconfiada con los desconocidos y gran defensora de sus amigos. Es una mujer que desprende sensualidad y sabe dirigir a las personas, hombres y mujeres. Gabriella tiene madera de líder. No muestra sus sentimientos hasta estar completamente segura de conocer al contrario y creer que domina la situación.
Quizás demasiado contradictoria para quien no la conoce bien…
Laia:  No estoy del todo de acuerdo con eso de que Gabriella no debería ser italiana, es verdad que la mayoría no son así, pero ¿si debe haber alguna más atrevida no?
DFS.   Gabriella es un misterio en sí. Lo dice Hugo cuando compara a cada uno de sus compañeros con un regalo. Es el personaje que necesita Hugo para evolucionar, para aumentar la confianza en sí mismo. Es la grandeza de Gabriella, que un vendaval como ella, tan líder, sea capaz de conseguir que Hugo crezca a su lado, en lugar de que se retraiga aún más. Gabriella tira de él constantemente, como sabéis. En cuanto a si es demasiado perfecta, lo cierto es que no hay que olvidar que nos la describe Hugo, ocho años después, y es así como él la ve.
¿Si cuadra que sea italiana? Estoy con Laia: habrá de todo, ¿no?
LLB: ¡Hay! De repente, leyendo la respuesta de David, se me ha ocurrido algo… Gabriella y Hugo… son las dos personalidades de un mismo personaje!!! Pensadlo, se complementan a la perfección, el más valiente empuja al más reflexivo, siempre van juntos, una entiende y parece conocer al otro ya desde el primer encuentro … Y, claro, ¡ahora lo entiendo! Incluso, si lo pensáis, muchas escenas bien podrían ocurrir con un único personaje, ¡¡¡desdoblado en dos personalidades!!! Jaume, esto me recuerda a tu relato corto de los otros yo (por cierto, a ver si le ponemos el título, ¿no?) -.
¿Qué os parece mi teoría? ¿PUEDEN SER LA MISMA PERSONA, HUGO Y GABRIELLA? – sé que no debemos revelar la trama del libro, pero esto se pone interesante… y es sólo una hipótesis :) -.
Jaume: Me parece algo muy interesante y familiar esto de desdoblar a una misma personalidad en más de una persona; de hecho, no nos vendría mal para que todos nos podamos llegar a conocer a nosotros mismos un poco mejor. Si esto sucediera, estoy seguro que nos cambiaria la vida; como estoy seguro que le ha cambiado la vida a Hugo después de conocer a Gabriella.
Laia: Pensándolo bien, esto que decís de Gabriella y Hugo es muy posible, pero no acabo de entenderlo, mi pregunta es: ¿a Gabriella sólo la ve Hugo? ¿O es coincidencia que sean tan iguales? O quizás son hermanos ¡quién sabe! (aquí ya le doy mucho a la imaginación!!).
DFS: ¡Uf! Me temo que tenéis más imaginación que yo. Jamás he pensado que Hugo y Gabriella fueran la misma persona. Para mí es más simple que todo eso: un español y una italiana muy diferentes que, sin embargo, llegan a complementarse. Jaume, leeré tu relato; me parece interesante la idea. Laia: ¿hermanos? ¡Ponte a escribir ya! ¡Hay que aprovechar esa imaginación!

Franz

Laia: Es un chico alemán y va un poco a su rollo. Es inteligente y, aunque no se relaciona mucho con los demás, cuando aporta alguna cosa a la conversación siempre es interesante o importante.
Jaume: Es un chico alemán algo introvertido, pero muy inteligente. Habla más bien poco, pero lo que dice nunca es intrascendente.
LLB: “Franz Müller, alemán, diecisiete años. Músico aficionado.” “Franz y Klara eran más rechonchos, ambos muy rubios y con la piel bastante más blanca… “ “No os hago falta. El inglés lo solucionará todo”
Franz no odia a los ingleses, sino que es demasiado orgulloso para dar explicaciones y defender verbalmente su punto de vista. Recibe y acepta los prejuicios de Henry, el inglés, hacia los alemanes, en un entorno donde la situación fuerza a ello. Franz es tremendamente inteligente y coherente en sus explicaciones, pero no tiene en absoluto ninguna empatía con terceros. No hace ningún esfuerzo por quedar bien, ni por conseguir atraer a los chicos. Franz, prefiere alejarlos con su silencio. Sólo acepta en su mundo aquellos que respetan su silencio, aquellos que están dispuestos a esperar para obtener una buena respuesta. Por eso Franz y Henry no se llevan bien, más allá de los prejuicios históricos y sociales, donde uno es reflexión el otro es impulso. Paciencia e impaciencia enfrentadas en un mismo escenario. Juntos, podrían hacer grandes cosas, pero es necesario que interactúen para llegar a entenderlo.
A menudo parece que te saca de quicio; pero, si esperas su respuesta, te sorprendes, sin duda. Si tuviera que escoger algo de cada personaje, de Franz, escogería su inteligencia y capacidad de reflexión.
DFS: Ya que comentabais que me parecía a Hugo y os he dicho que no, sí confieso que me llama la atención Franz porque tiene una forma de ser que me gusta y que es opuesta a la mía: yo hablo mucho, en ocasiones demasiado y Franz es lo contrario, mide cada palabra pero, cuando habla, siempre dice algo interesante. ¡Qué envidia!
Imaginé a Franz como una persona muy segura de sí misma, a la que no le importa lo que puedan pensar de él pero que, sin embargo, puede saltar si se meten con las personas que le importan o con sus principios. Él ha venido obligado a este curso; sus padres querían que se relacionase, pero él no. Probablemente, en madurez, les da mil vueltas a sus compañeros y cree que está encerrado en un cuerpo de niño. No quiere perder el tiempo con “chorradas”, con conversaciones banales, y sólo cuando ve que tienen algo gordo entre las manos y que su ayuda sí puede ser determinante, se decide. Por otro lado, proviene de una familia militar y se siente incómodo al hablar de la guerra; incómodo y señalado. La conversación con los excombatientes será una liberación para él y, como sabéis, ese aprendizaje será decisivo al final de la historia, cuando ha de sacar a sus compañeros de un gran aprieto.
LLB: Oye David, yo certifico que hablas mucho, pero discrepo contigo, pues dices cosas muy interesantes. Precisamente por eso propuse esta entrevista, porque me cautivaron tus comentarios posteriores conmigo acerca de este libro  Perdón, lo tenía que decir. Comentando el resto de tu respuesta… Pobre Franz… ¡cuánto se pierde de lo que de verdad significa la vida! Me refiero a las cosas buenas, que son, en su mayoría, todas aquellas que te ocurren cuando compartes tu vida con… amigos. Por suerte en esta historia se lo explican a tiempo. ¿De qué sirve todo lo que sabes si no tienes amigos con quien compartirlo? ¿De qué sirve la vida si no le importas a nadie y no ofreces nada a los que están cerca tuyo? Uffff…
Laia: en esto tienes razón. La vida no sirve de mucho si no la puedes compartir con nadie, precisamente los humanos basamos nuestra existencia en las relaciones sociales. Los que no se relacionan, yo creo que lo pasan fatal, aunque no lo demuestren. En cuanto a Franz, es cierto lo que dice David, creo que a todos nos gustaría aprender a medir nuestras palabras para no equivocarnos o pasarnos de la raya muchas veces, tan solo aprender a decir lo correcto.
DFS: Te lo agradezco, LLB, pero es cierto que a todos nos gustaría ser un poco como Franz. Con él, de hecho, me queda una duda: a mí también me gustaría saber qué dijo en ese momento de tensión del final de la historia en que … (y hasta aquí podemos contar).

Klara

Laia: Es una chica belga, muy muy amistosa, ya que siempre está dando abrazos y besos a todo el mundo. También sonríe constantemente y consigue que cualquier persona se sienta bien a su lado. Pienso que es muy valiente y que es una chica que sabe afrontar sus problemas con madurez.
Jaume: Es una chica que rebosa alegría, es muy activa y sensible. Esconde un pequeño secreto.
LLB: “Klara Korchakova, belga con orígenes búlgaros, quince años. Me encanta vivir.”
“Franz y Klara eran más rechonchos, ambos muy rubios y con la piel bastante más blanca… Klara gesticulaba constantemente y no hacía más que abrazarme y decirme que no me preocupara, que ellos estaban conmigo para lo que necesitara. Me cayó bien nada más verla. Ella sí consiguió arrancarme una mínima sonrisa y me hizo olvidar, aunque fuera un segundo…”
Klara es la empatía personificada, es la máxima expresión del “dar sin obtener nada a cambio”. Parece como si su misión en este mundo fuera abrir los ojos a quienes dejan el amor a un lado. Klara es una chica que inspira confianza y a la que apetece proteger. Klara es el ejemplo de lo que todos esperamos en un amigo. Es de aquellas personas a las que nunca le dirías un No como respuesta ni dejarías de lado en tus decisiones.
Todos queremos tener a alguien como Klara a nuestro lado, pero me pregunto si alguno querríamos ser como Klara… yo no sabría… me enfado demasiado… Klara nunca se enfada, nunca se ofende… eso es muy difícil… ¿es real?¿creéis que pensaba el autor en alguien real? O, más bien, crea un personaje totalmente ficticio…
DFS:  Como dice el libro, “es difícil hablar de Klara”, y quienes ya lo habéis leído sabéis por qué. Sí creo que Klara es una persona que sabe tomar la distancia necesaria con las cosas como para saber qué es lo realmente importante en la vida para ella: los amigos. Por eso no soporta los enfados; por eso intenta que estén todos a gusto. Creo que la definición de Hugo es buena: persona medicina, es decir, la que hace que te sientas bien siempre a su lado.
LLB: Definitivamente, Klara, está en otra dimensión a la que muchos, nunca seremos capaces de llegar… no sabiendo nunca lo que nos habremos perdido. Klara es el auténtico “dar sin esperar nada a cambio”.
LLB: ¿QUÉ RASGO DE CADA PERSONAJE ESCOGERÍAS PARA CREAR TU PERSONALIDAD PERFECTA?
LLB: Yo me quedo con la capacidad de atraer de Gabriella, la empatía de Klara, la inteligencia de Franz… Henry me parece prescindible… ¿o no?… y de Hugo, de Hugo me quedo con su inocencia.
Jaume: jajaja “me meo de risa” solo de ver que todos utilizamos prácticamente los mismo adjetivos; si el autor los cree apropiados debe de ser síntoma de que la personalidad de cada uno ha quedado reflejada a la perfección. Yo me quedaría con el talento informático de Henry (es una cualidad casi indispensable hoy en día), la seguridad de Gabriella, el razonamiento lógico de Franz, la alegría de Klara y, nuevamente, la inocencia de Hugo
Laia: Yo me quedo con la capacidad que tiene Gabriella para decirlo todo en su momento y para saber siempre lo que debe decir, de Klara me quedo con su capacidad para no enfadarse nunca y con su alegría, de Franz con su inteligencia, de Henry con su habilidad para la informática y de Hugo no sabría con qué quedarme…
LLB: Recomiendo releer el prólogo una vez finalizado el libro, para acabar de comprender todo su significado y el objeto de la novela.
LLB: Laia, nos pasó la siguiente foto de la playa de Sword. A ver si David nos confirma si es efectivamente la playa!

DFS. No es la imagen que tengo ahora mismo en la cabeza, pero bien podría ser la playa de Sword aunque, como os digo, no puedo asegurarlo.
LLB: Al final me iré de viaje a la playa de Sword, haré una foto y os la enviaré a todos. ¡Hombre! Ya me he vuelto a quedar con la duda…
Hasta aquí la entrevista o conversación con el autor de El faro de la mujer ausente, David Fernández Sifres. Le agradecemos enormemente su participación y animamos a los lectores de Los Libros de Bastian a disfrutar de este libro. Verdaderamente, hay mucho que comentar. De nuevo agradecemos a Laia y Jaume su participación y esperamos que hayan disfrutado tanto como nosotros.
Esperamos que la encontréis interesante y os animamos a uniros y participar en el mundo de Los Libros de Bastian.